miércoles, 1 de julio de 2015

Independientemente Avellaneda

Avellaneda es una ciudad con una gran tradición futbolística, desde hace más de 100 años. Tal es así que hay cuatro clubes que la componen que son Independiente, Racing, Arsenal y Dock Sud. Independiente y Racing conforman el "Superclásico de Avellaneda"

Les voy a hablar de Independiente, club del cual soy hincha fanático y lo que significa en mi vida. El estadio del club, llamado "Libertadores de América" está ubicado en las calles Alsina y Bochini y para llegar allí los colectivos 95 y 295 son la mejor opción, dejando a quienes quieran ir ahí, a pocos metros del estadio. Durante los días en los que hay partido en el estadio, si se quiere venir en auto desde Capital o zonas cercanas a Avellaneda, lo mejor es arribar hasta Alsina y la Avenida Belgrano, caminando unas 6 cuadras por la calle Alsina para ingresar a los accesos del estadio.

Independiente es un club grandísimo con una historia muy rica. Fue fundado el 4 de agosto de 1904, en el barrio porteño de Montserrat. Conocido como "El Rojo" este club fue ganador de 14 títulos nacionales y 16 títulos internacionales, y además, es el club que más ganó la Copa Libertadores de América en 7 oportunidades (4 de ellas de manera consecutiva, único club en lograrlo en la historia).

Pero hablar de Independiente es hablar de un amor que sabés que es para toda la vida, es hablar y enorgullecerte hasta el alma. Un orgullo y una felicidad que arranca unas dos o tres horas antes, es hablar sobre como prepararse para cada partido en el estadio, de prepararse con mi papá y mientras caminamos hacia el encuentro, recordar esas anécdotas riquísimas que él vivió a mi edad, contándome sobre jugadores como Ricardo Bochini, máximo jugador ganador en la historia del club, y el que más partidos disputó con la camiseta de Independiente. "Hijo, vos tuviste que haber visto al 'Bocha', tiraba magia cada vez que tocaba la pelota, era único" y mi rostro llenarse de felicidad. Es prepararse y bancar en cualquier momento al club, no importa si el equipo gane, pierda o empate (obviamente, es mejor que gane). Cuando hablo de bancar me refiero a estar siempre presente, pase lo que pase.

Cuando estamos en la calle Alsina, luego de haber superado todos los 'cacheos' policiales, y nos encontramos a metros del estadio, vemos la marea "Roja" que cubre la cuadra, mucha gente muy joven, niños, adolescentes, adultos y gente mayor esperando lentamente para ingresar al potrero de Avellaneda, con un clima de mucha algarabía. "Papá, cada vez más cerca estamos, tengo muchísima ansiedad" le digo a mi padre, quien a su vez contesta "quedate tranquilo hijo, ya estamos por entrar", tratando de calmar mis ansias y quizá, nervios. El olor a parrillada nos tienta muchísimo a mi papá y a mí, y comemos hamburguesas, o a veces choripanes. Los choripanes son una especie de sandwich, son chorizos de cerdo dentro de un pan francés. Luego, vemos la cancha, con la frente bien en alto. Si bien el viejo estadio del cual mi papá me habla siempre, la antigua "Doble Visera", el primer estadio de cemento construido en Sudamérica en el año 1928, en el cual vio muchos títulos, ahora está siendo remodelado y todavía le falta un par de meses para que se culmine la construcción de la nueva obra. Aún así, es un placer ver el estadio sin haberse terminado. Siempre es lindo verlo, aún sin terminarse. A partir de ahí, vamos hacia la Puerta 3, que está sobre la calle Bochini, mostramos la credencial de socios y entramos.

La pasión y el aliento que se percibe en el ambiente es muy fuerte, el estadio está repleto y listo para aplaudir a los 11 jugadores que salen a vestir la casaca roja con todo profesionalismo. Mi papá y yo, contentos, nerviosos y ansiosos por saber lo que puede llegar a pasar.

Que empiece el juego señores...

Luca Franzi.

lp.franzi@hotmail.com

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